Entender el proceso
Revisamos entradas, herramientas, responsables y excepciones. Identificamos qué datos son necesarios y qué decisiones deben seguir en manos de una persona.
Primero entendemos el trabajo. Después decidimos qué tecnología tiene sentido. Un recorrido compartido, con decisiones visibles y responsabilidades claras.
Revisamos entradas, herramientas, responsables y excepciones. Identificamos qué datos son necesarios y qué decisiones deben seguir en manos de una persona.
Valoramos utilidad, calidad de los datos, esfuerzo y riesgos. Acordamos un alcance concreto y criterios de aceptación observables: qué debe ocurrir, qué no y quién valida el resultado.
Probamos casos habituales y situaciones difíciles en un entorno controlado. Comparamos los resultados con los criterios acordados y comprobamos cuándo debe detenerse el flujo o pedir ayuda.
Acordamos accesos, responsables, registro de acciones y avisos ante fallos. La puesta en marcha incluye documentación y un seguimiento cuyo alcance se define en la propuesta, sin depender de atención permanente.
Revisamos incidencias y el uso real con el equipo. Solo proponemos ampliar cuando el funcionamiento está validado; también puede tener sentido simplificar o mantener el alcance.
Antes de hablar de herramientas, queremos entender tu proceso, sus dificultades y las personas que lo hacen posible.